El desvanecimiento de la memoria, los sirvientes del olvido y el si te he visto no me acuerdo.
Ahora solo observo el lado derecho de mi cama, la silueta que se recorta entre sabanas y bostezos y de este otro lado yo, el lado izquierdo que tanto me siniestra.Un dedo mal cicatrizado, una rodilla operada, el ojo que menos ve, el oído que mal escucha y una masa cerebral izquierda que no aterriza.
Qué era aquello tan maravilloso que se me había ocurrido? qué era?
- Seguro que era algo que no debiste pensar...una mentira, una tontería....
No quería pensar que en La Violeta había o existían días prescindibles: un día normal como ir a comprar el pan normal, hacerse un té normal, hacer el amor con normalidad, ducharse normalmente. Estaba segura que debía pasar algo fuera de lo normal.
Me acordé de Juan Pablo, de Gianuzzi, del sapo....del sapo de Gianuzzi, de los suicidios, del desamor, de los laberintos del deseo, de las Navidades en verano, Onetti, los pueblos, del piano que nunca toqué.
El té esta frío....